Cómo aparecer en Google siendo abogado: lo que funciona y lo que es humo
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«¿Y esto cuánto me cuesta?». Es la primera pregunta de todo despacho y la que peor se responde, porque no hay un precio de lista del marketing jurídico. Lo que sí se puede hacer es separar los rubros, entender cuál es tu número y comparar propuestas con el mismo rasero. Esa es la diferencia entre invertir y que te vendan humo.
Antes de contratar nada, un despacho debería saber tres números propios:
Con eso sale el costo máximo por contacto que tiene sentido pagar. Un ejemplo con números inventados solo para mostrar la mecánica: si un caso deja de margen $2.000.000, cierras uno de cada cinco y tu publicidad te cuesta $40.000 por consulta, cada cliente te cuesta $200.000 en promedio: uno de cada cinco contactos paga $40.000 y los otros cuatro no pagan nada. Si el caso deja $2.000.000, la cuenta cierra; si deja $150.000, no cierra.
Ese cálculo, con tus cifras reales y no con las del ejemplo, es la conversación que hay que tener antes de firmar con cualquier agencia. Quien no te la quiera tener está vendiendo posiciones, no resultados.
Para no hablar en abstracto, estos son los precios publicados del directorio, con IVA incluido y sin contrato de permanencia:
| Servicio | Qué incluye | Precio |
|---|---|---|
| Ficha básica | Publicación, tarjeta verificada y un perfil incluido | $0 |
| Plan Verificado | Sello, datos comprobados y presencia en el directorio | $29.900 / mes |
| Plan Pro | Más visibilidad y perfiles del equipo | $69.900 / mes |
| Plan Firma | Despachos con varios abogados, con ficha propia cada uno | $149.900 / mes |
| Ciudad patrocinada | Espacio destacado en la página de una ciudad | $350.000 / mes |
Precios y condiciones en la página de planes. El detalle de qué se trabaja está en el servicio de marketing digital para abogados.
Lo que no está incluido y se paga aparte: el diseño de una web propia, la producción de contenido a medida y la pauta en Google o redes, que se paga directamente al proveedor. Cualquier agencia que te cobre «todo incluido» está metiendo esos tres rubros en el mismo precio, y conviene saber cuánto es cada uno.
Pide siempre lo mismo a todos y compara punto por punto:
Si quieres empezar por el paso uno, publica tu ficha en el directorio: es gratis y con la tarjeta comprobada.
No hay una cifra única: el costo depende de la ciudad, del área de práctica y de la competencia por cada palabra. El dato real de tu caso se consulta gratis en el Planificador de palabras clave de Google, que muestra el costo por clic estimado de tus búsquedas. Con ese número y una tasa de conversión medida se calcula el costo por cliente.
Se complementan. La publicidad trae contactos desde el primer día y se apaga cuando dejas de pagar; el posicionamiento tarda meses pero sigue funcionando cuando dejas de invertir. Un despacho que empieza suele combinar una cosa y la otra según el flujo de caja.
Porque compiten despachos con capacidad de pago y porque la búsqueda es de alta intención: quien escribe «abogado laboral despedido sin justa causa» está buscando resolver algo concreto. Esa intención vale más para todos los anunciantes y por eso la subasta sube.
Un tercero no puede cobrar por conseguir poderes para un abogado: la Ley 1123 de 2007 lo prohíbe. Por eso los servicios serios cobran por el trabajo (visibilidad, contenido, campañas), no por el resultado. Un directorio puede cobrar por publicar y difundir, nunca por el caso.
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